Hay pocos recursos decorativos capaces de cambiar tanto un espacio como el papel pintado. Puede convertir un baño pequeño en una estancia especial, dar calidez a un dormitorio, hacer más acogedora una habitación infantil o aportar textura a una pared sin necesidad de llenarla de color.
Pero no siempre tiene que desempeñar el mismo papel. A veces puede convertirse en el gran protagonista de la estancia y otras funcionar casi como un fondo, aportando textura, profundidad y calidez sin llamar especialmente la atención. Quizá ahí esté una de las claves para acertar con él: no pensar solamente en qué papel resulta más bonito, sino en qué se quiere conseguir con él dentro del espacio.
Cuando el papel pintado es el protagonista
Hay estancias que permiten —e incluso piden— arriesgar un poco más. Los aseos y baños pequeños son un ejemplo perfecto.
Un estampado floral de gran formato, un dibujo geométrico o un color intenso pueden funcionar especialmente bien en pocos metros cuadrados. Son espacios en los que un papel con mucha personalidad puede transformar por completo la decoración sin necesidad de añadir demasiados elementos.


Papeles que transmiten calma
En el extremo contrario están los papeles que prácticamente se perciben como una textura.
Rayas muy finas, cuadros desdibujados, motivos vegetales en un único tono o diseños de poco contraste pueden sustituir a una pared pintada cuando se busca un resultado sereno pero con mayor profundidad.
Funcionan especialmente bien en dormitorios, donde permiten vestir las paredes sin restar sensación de calma. De lejos pueden parecer incluso un revestimiento textil y solo al acercarse se descubre el dibujo.

Entre un estampado rotundo y un papel casi imperceptible existe, además, todo un mundo de posibilidades. No siempre es necesario elegir entre atreverse mucho o no hacerlo en absoluto.
El papel pintado en habitaciones infantiles
Una habitación infantil no tiene por qué recurrir a dibujos excesivamente infantiles ni a colores estridentes.
Motivos vegetales, pequeños personajes, flores o dibujos geométricos pueden crear un pequeño universo propio y combinarse con muebles sencillos capaces de acompañar a los niños durante muchos años.

El papel permite, además, introducir color y personalidad sin condicionar todo el mobiliario de la habitación. Una cama blanca, una cómoda de madera o unos textiles neutros pueden adquirir un carácter completamente diferente dependiendo del fondo que los acompañe.

También en cocinas y zonas de servicio
El papel pintado tampoco tiene por qué limitarse a dormitorios, salones o aseos.
En una cocina, una lavandería o una zona auxiliar puede aportar una calidez difícil de conseguir únicamente con mobiliario y revestimientos convencionales. Un diseño discreto puede ser suficiente para evitar que una cocina completamente blanca resulte fría y para relacionarla visualmente con maderas o fibras naturales.

Eso sí, además del diseño, en estas estancias cobra especial importancia elegir el soporte adecuado.
TNT, vinílicos y papeles lavables: cada vez más posibilidades
La oferta de papeles pintados ha evolucionado muchísimo durante los últimos años, especialmente en los diseños más resistentes.
Muchos editores ofrecen actualmente un mismo diseño en diferentes soportes, de manera que es posible escoger la versión más adecuada según la estancia en la que vaya a colocarse.
El soporte TNT —tejido no tejido— facilita especialmente la instalación, ya que habitualmente permite aplicar la cola directamente sobre la pared. Para espacios sometidos a un mayor uso, humedad o necesidad de limpieza, existen versiones vinílicas mucho más resistentes y lavables.
La variedad de papeles vinílicos también se ha ampliado considerablemente. Esto permite utilizar diseños cada vez más interesantes en baños, cocinas y otras zonas en las que hace unos años las posibilidades eran bastante más limitadas.

En cualquier caso, conviene consultar siempre las especificaciones de cada fabricante. Los símbolos del papel indican, entre otras cosas, su grado de lavabilidad, resistencia a la luz, forma de aplicación del adhesivo, tipo de case del dibujo y método de retirada.
Y una precaución importante: que un papel sea vinílico y lavable no significa que pueda colocarse en cualquier punto de un baño. Las zonas sometidas directamente y de forma continuada al agua requieren revestimientos específicamente adecuados para ello.
Combinar el papel pintado con el resto de la decoración
Un papel nunca debería elegirse de forma completamente aislada.
El dibujo y sus colores tienen que dialogar con los textiles, las maderas, los muebles, la iluminación y los demás materiales de la estancia. En ocasiones el papel puede ser el punto de partida de todo el proyecto; en otras, puede ser precisamente la pieza que termine de relacionar elementos que ya estaban decididos.

El papel también permite recuperar muebles o piezas antiguas y darles un contexto completamente nuevo.

¿Una pared o toda la estancia?
No existe una única regla.
Durante años fue muy habitual empapelar exclusivamente una pared —especialmente la del cabecero— y pintar las restantes. Sigue siendo una opción perfectamente válida, pero no necesariamente la mejor en todos los espacios.
Un dibujo suave puede envolver completamente una habitación sin resultar excesivo. Y en determinadas estancias pequeñas, empapelar todas las paredes puede conseguir un resultado mucho más coherente que crear una única pared protagonista.
La decisión dependerá del tamaño y la densidad del dibujo, del contraste de colores, de la luz natural, del mobiliario y, sobre todo, del efecto que se quiera conseguir.

Una herramienta para crear espacios con identidad
Una de las grandes virtudes del papel pintado es su capacidad para introducir dibujo, textura, color y personalidad con un solo elemento.
Las posibilidades actuales son enormes y permiten encontrar un papel adecuado para prácticamente cualquier tipo de espacio y efecto decorativo.
No se trata de llenar una casa de papel pintado ni de utilizarlo porque esté de moda. Se trata de encontrar aquellos lugares en los que realmente aporta algo al proyecto.
Porque, cuando está bien elegido, puede ser precisamente el elemento que haga que una estancia deje de ser simplemente bonita y empiece a tener identidad.

Fotografías: Proyectos Abracadabra Decor.













