Una metodología gallega que marca tendencia en Europa: la clave para invertir en mejor diseño y sostenibilidad, con ventajas y ahorros medibles y demostrables.
El pasado 17 de junio de 2026, el Future Cleantech Festival de Remscheid (Alemania) reunió a representantes de Bruselas, Naciones Unidas y la patronal europea para discutir el futuro de la construcción, presentando el último informe UNIDO al respecto. Y en el centro de ese informe: la Eficiencia Estructural, desarrollada por una empresa gallega de I+D: think tank engineering (tte). Pero tte no solo presentaba promesas a futuro: la metodología ya está demostrada en más de 30 proyectos reales por Europa, y se apoyaba sobre pruebas físicas reales: un prototipo real de forjado, construido en Vigo, capaz de ahorrar un 90% de hormigón y acero. Una revolución como esta tiene raíces profundas, asentadas en 25 años de práctica profesional internacional y 8 años de investigación de base. Lo que empieza a perfilarse en Remscheid no es un experimento aislado, sino el arranque de una iniciativa que aspira a cambiar cómo se diseña y se construye a partir de ahora.
Qué es la eficiencia estructural
La eficiencia estructural (SE, por sus siglas en inglés) aplica la idea de la eficiencia energética a los materiales estructurales: compara el tamaño del problema a resolver con los recursos utilizados en resolverlo. La investigación ha demostrado que nuestros edificios actuales son tan ineficientes como lo era la bombilla incandescente (~2,5% de media): cumplen su propósito, pero convierten la mayor parte del hormigón y el acero en peso muerto. Y al igual que una nevera de clase A no enfría menos que una de clase F (en todo caso, será un mejor producto, con más horas de ingeniería invertidas), lo mismo ocurre con las estructuras más eficientes.
En 1974, la Agencia Internacional de la Energía decidió empezar a medir la eficiencia energética, sin que nadie tuviera que presentarse allí con una bombilla LED diciendo “podemos resolver el mismo problema gastando la décima parte”. Y, sin embargo, esto es exactamente lo que tte hizo en Remscheid, presentando, además del prototipo físico, un sistema de forjado patentado 16 veces más eficiente que los actuales, que marcará el camino de lo que podrá ser la norma en unos años.

Aplicar la eficiencia estructural desde el proyecto
¿Pero qué se puede hacer ahora, mientras esos nuevos sistemas tardan años en llegar al mercado? SE no es solo una métrica: también diagnostica e informa las decisiones de proyecto, y como en cualquier proceso de diseño, cuanto antes se incorpora, mayor es su impacto. Los más de 30 pilotos aplicados hasta ahora, todos en fase de licitación y encargados por constructoras sobre proyectos ya cerrados, han encontrado siempre soluciones con ahorros de material superiores al 60%, y mejoras de coste de al menos un 10%. Todavía falta comprobar qué resultados daría aplicar SE desde las primeras fases del diseño, pero todo apunta a que el ahorro de material de referencia podría acercarse al 75%.
Un ahorro superior al 60% de material puede parecer, a primera vista, casi irrelevante en términos de coste: al fin y al cabo, los forjados se presupuestan por m², y pesa más la tipología elegida que el espesor exacto. Pero cuando se analiza el edificio como conjunto, ese peso muerto en el forjado puede llegar a triplicar el tamaño de la cimentación necesaria —y ahí es donde el ahorro real, el que de verdad afecta a la cuenta de la promoción, deja de ser tan sencillo de ver a simple vista.
Del diagnóstico al software
Hoy, tte realiza informes SE sobre proyectos ya existentes en menos de una semana y a un coste muy ajustado. Pero el objetivo a medio plazo es otro: dotar a arquitectos e ingenieros de una herramienta de software que les permita aplicar SE ellos mismos, desde el primer boceto.













