Raúl Lamarca Chair Parade celebra su primera edición reuniendo diseño, artesanía y distintas disciplinas creativas en torno a una misma estructura de madera
¿Qué ocurre cuando siete creadores reciben exactamente el mismo punto departida y la libertad para transformarlo?
La respuesta puede encontrarse en las siete piezas que han protagonizado la primera edición de Raúl Lamarca Chair Parade, una iniciativa que ha convertido una sencilla estructura de madera en un auténtico ejercicio de creatividad, experimentación y oficio.
Impulsado por Raúl Lamarca, el concurso llegó a su primera edición el pasado 23 de septiembre con una exposición en Espacio MUTA, en Vigo, donde se reunieron las propuestas finalistas y tuvo lugar la entrega de premios. El reto planteado a estudiantes y jóvenes talentos consistía en intervenir, reinterpretar y personalizar una silla partiendo de un mismo esqueleto de madera maciza, proporcionado por Raúl Lamarca.
A partir de esa estructura común, cada participante tuvo que desarrollar su propia visión, explorando materiales, técnicas, acabados y lenguajes creativos diferentes. El resultado demuestra que un mismo objeto puede adquirir identidades completamente distintas dependiendo de la mirada de quien lo transforma. Más allá del resultado final, Chair Parade puso también el foco en el propio proceso creativo: desde las primeras ideas y la elección de materiales hasta la fabricación y el trabajo artesanal necesario para convertir un diseño sobre el papel en una pieza real.
Siete miradas sobre una misma silla
La propuesta ‘Borrego’, de Carlos Santiago de la Fuente, se alzó con el primer premio, con una puntuación media de 7,56 puntos.

El proyecto parte de la lana, un material de proximidad, abundante e infrautilizado ,para explorar sus posibilidades dentro del diseño contemporáneo. La pieza incorpora un respaldo envolvente y una siento acolchado realizados íntegramente en lana, con acabado tipo borrego, unidos mediante cinchas de cuero. Su sistema constructivo, basado en la tensión y sin recurrir a la tornillería convencional, permite además que la pieza sea desmontable y reversible. Una propuesta que combina investigación material, sostenibilidad y una mirada contemporánea hacia un recurso tradicional.
El segundo premio, con 7,21 puntos, fue para ‘Silla Invadida’, de María Isabel Cerqueira Groba. La propuesta plantea una reflexión sobre el bosque atlántico y la expansión del eucalipto como especie invasora. Fibras de eucalipto, algodón, musgo seco y otros elementos naturales ocupan progresivamente la estructura de la silla en una intervención completamente reversible.


Completaron la clasificación ‘El peso de las hojas’, de Verónica Vicente Álvarez, con 6,90 puntos; ‘Spider’, de Elena Álvarez Francisco, también con 6,90; ‘Dos largos’, de Ángela Latova González, con 6,84; y ‘Reverse’, de Luis Alciturri Belausteguigoitia, con 6,36 puntos.
Las siete propuestas muestran, en conjunto, la amplitud de posibilidades que ofrecía el reto. Libros y páginas convertidos en parte estructural de la silla, cuerdas de escalada reutilizadas como elemento de tapicería, una reinterpretación de la figura de la araña vinculada al oficio de la tapicería o una combinación de madera y cuero son algunas de las soluciones planteadas por los participantes.
Un jurado multidisciplinar
La valoración de los proyectos corrió a cargo de un jurado formado por profesionales de diferentes ámbitos vinculados al diseño y la creación: James Malone, director creativo y fundador de James Malone Fabrics; Bárbara Osorio, CEO y directora creativa de Bárbara Osorio Fabrics; representantes del área de diseño de Ezpeleta; Cristina Herrán, diseñadora en Cosentino; Pablo Menéndez y Jose Barbosa, arquitectos en MAM Architecture; y el equipo de Raúl Lamarca Estudio.
La diversidad de perfiles buscaba aportar diferentes puntos de vista a la hora de valorar unas propuestas en las que confluyen diseño, estética, concepto, materiales, ejecución y oficio.
2.500 euros en premios
La primera edición de Raúl Lamarca Chair Parade ha contado con una dotación total de 2.500 euros.
El primer premio, para ‘Borrego’, recibió 1.500 euros; el segundo, para ‘Silla Invadida’, 750 euros; y el tercero, correspondiente a ‘Sentar el alma’, 250 euros.
“El reto era llevar a cabo el diseño, no solo diseñarlo”
Para Raúl Lamarca, impulsor de la iniciativa, uno de los principales objetivos era ofrecer a los participantes la oportunidad de enfrentarse al proceso completo de creación y materialización de una pieza.
Tras valorar personalmente más de 250 propuestas de toda España, Lamarca se mostró satisfecho con el resultado de esta primera edición y destacó especialmente el desafío que supone pasar de una idea a una pieza ejecutada:
“El reto era llevar a cabo el diseño, no solo diseñarlo. Había propuestas muy originales, pero prácticamente imposibles de ejecutar. Todos los que están aquí hoy han tenido que enfrentarse a un gran reto, no solo pensarlo, sino llevar a cabo artesanalmente su idea, el mayor reto en el proceso de creación de cualquier oficio”.
Una iniciativa que pone en valor el proceso creativo
Dirigida a estudiantes y jóvenes talentos sin experiencia profesional en el sector del mobiliario, Chair Parade nace con la vocación de fomentar la creatividad, la experimentación, la artesanía y la capacidad de materializar una idea.
La exposición celebrada en Espacio MUTA permitió reunir por primera vez las piezas finalistas y mostrar al público el resultado de un proceso en el que una misma estructura se convirtió en siete interpretaciones completamente diferentes.
Porque, en definitiva, Chair Parade no trata únicamente de diseñar una silla, sino de descubrir todo lo que puede suceder cuando se proporciona a diferentes creadores el mismo punto de partida y se les da libertad para transformarlo.















