El mercado inmobiliario español cierra 2025 en un entorno más estable, tras varios años de elevada volatilidad. La economía mantiene un crecimiento sólido, con un PIB cercano al 2,8%-2,9%, apoyado en el consumo, el empleo y el turismo, aunque se prevé una moderación en 2026.
La inflación se ha reducido y las condiciones financieras han mejorado, favoreciendo el acceso a financiación y un contexto más favorable para el sector inmobiliario. El mercado laboral también se mantiene estable, con una tasa de desempleo cercana al 10%.
A nivel estructural, el crecimiento de la población, la inmigración y el aumento de hogares más pequeños continúan impulsando la demanda de vivienda, especialmente en zonas urbanas y metropolitanas.
Aunque los costes de construcción muestran cierta moderación, la oferta sigue limitada por la escasez de suelo, la complejidad administrativa y la incertidumbre regulatoria.
En conjunto, el sector afronta una nueva fase del ciclo con fundamentos más sólidos, aunque será clave mejorar la oferta, la accesibilidad y la seguridad regulatoria para evitar tensiones en los mercados más demandados.








