La octava edición de Proptech consolida en Vigo una de las grandes citas del sector.
La octava edición de Proptech, organizada por el Círculo de Empresarios de Galicia con la colaboración de Metrocuadrado Real Estate Club, ha vuelto a confirmar en Vigo la madurez de una cita que, sin duda, puede considerarse ya una de las jornadas Proptech más importantes del sector. No solo por la continuidad de su trayectoria, sino también por su capacidad para reunir a profesionales de referencia y, sobre todo, por mantener un enfoque útil, práctico y conectado con la realidad de la promoción inmobiliaria.
En un momento en el que la tecnología ocupa cada vez más espacio en el discurso empresarial, el principal acierto de esta edición fue precisamente evitar el enfoque teórico o excesivamente abstracto. Lejos de plantear la innovación como una suma de conceptos de moda o herramientas aisladas, la jornada apostó por una presentación mucho más didáctica y cercana al trabajo real del promotor. Y lo hizo a través de un formato especialmente innovador: un caso práctico desarrollado sobre el escenario por los socios de Metrocuadrado Real Estate Club, Álvaro Visier, Alfonso Correa, Jorge Pernas y Pablo Campos, que fueron guiando al público a lo largo de las distintas fases de una hipotética operación promotora.
Ese planteamiento permitió algo poco habitual en este tipo de encuentros: ver la tecnología no como un fin en sí mismo, sino como una herramienta aplicada a decisiones concretas. Desde el análisis inicial de un suelo hasta su posible encaje técnico, su validación comercial o su lectura estratégica, las distintas intervenciones fueron apareciendo de forma ordenada dentro de una misma historia. El resultado fue una puesta en escena dinámica, comprensible y muy eficaz, que ayudó a visualizar cómo distintas soluciones tecnológicas pueden aportar valor real en diferentes momentos del proceso promotor.
A partir de ese hilo conductor se fueron incorporando los distintos expertos invitados. En una primera aproximación al mercado, Alejandro Bermúdez, fundador de Atlas Real Estate Analytics, mostró cómo el análisis de datos permite detectar tipologías con mayor absorción, rangos de precio, sensibilidad del mercado y comportamiento de la obra nueva frente a la segunda mano. Para el promotor, este tipo de herramientas suponen una ayuda especialmente valiosa en una fase decisiva: la de definir qué producto tiene más sentido desarrollar y con qué posicionamiento salir al mercado.
La siguiente capa del caso práctico la aportó Gabriel Fortes, Project and Customer Success de Architectures, trasladando esa lectura del mercado al terreno del encaje urbanístico y arquitectónico. La posibilidad de ensayar distintas configuraciones sobre una parcela, comparar alternativas y visualizar opciones en tiempos muy reducidos permitió comprobar hasta qué punto la tecnología puede acortar procesos previos de análisis sin restar valor al criterio técnico, sino precisamente reforzándolo.
Desde la perspectiva comercial, Juanba Ramos, CEO de Persuadis, añadió otra dimensión especialmente relevante: la validación de demanda real antes de que el producto esté completamente definido. Campañas de captación, generación de leads y consultas directas al mercado permiten conocer con mayor precisión qué tipologías interesan más, en qué rangos de precio se mueve la demanda y qué atributos generan mayor valor percibido. Es decir, la comercialización deja de ser una fase posterior para empezar a intervenir desde el origen mismo del proyecto.
Ese fue, de hecho, uno de los mensajes más interesantes de la jornada: análisis de mercado, encaje técnico y validación comercial no deberían funcionar como compartimentos independientes. La fortaleza del caso práctico estuvo precisamente en demostrar que el verdadero valor aparece cuando todas esas capas dialogan entre sí y ayudan a construir una decisión promotora más sólida, más afinada y menos expuesta a errores.

Junto a este bloque central, la jornada incorporó también otras reflexiones empresariales de gran interés. Marta Pallarés, cofundadora de Zenova, centró su intervención en la eficiencia operativa, la gestión de suministros y la sostenibilidad, recordando que la innovación no solo afecta al momento de proyectar o vender, sino también a la optimización de procesos, al control de costes y a la competitividad global del activo. En paralelo, Alejandro Ramos, socio de Almond Real Estate, aportó una visión ligada a la inversión y a la gestión de activos, poniendo de relieve cómo determinados modelos solo pueden escalar cuando existe una base tecnológica robusta detrás.
La reflexión estratégica final llegó de la mano de Carlos Álvarez, fundador de CMA Consultora, con una idea especialmente oportuna para el momento actual: antes de hablar de inteligencia artificial, hay que hablar de estrategia. Antes de incorporar herramientas, hay que identificar qué problema se quiere resolver. Y antes de invertir en innovación, conviene saber si la organización está preparada para integrarla con sentido y convertirla en una mejora real del negocio.
Ese enfoque resultó especialmente acertado en una edición donde la tecnología no se presentó como espectáculo, sino como capacidad para decidir mejor. Comprar mejor, proyectar mejor, anticipar mejor la respuesta del mercado, ajustar mejor el producto y comercializar con más fundamento. Ese fue el auténtico hilo conductor del encuentro.
Ahora bien, la jornada también dejó una advertencia que el sector conoce de sobra. La tecnología puede mejorar el análisis, la eficiencia y la comercialización, pero sigue existiendo un cuello de botella que permanece fuera de su alcance: la burocracia. La tramitación urbanística, los plazos administrativos y las licencias continúan siendo uno de los grandes frenos para el desarrollo normal de muchas operaciones. Y esa realidad, recordada durante el encuentro, sirvió también para equilibrar el discurso tecnológico con una dosis necesaria de realismo.
En conjunto, esta octava edición de Proptech dejó una conclusión clara. La promoción inmobiliaria sigue necesitando experiencia, criterio, conocimiento local y capacidad de ejecución. Pero el sector empieza a asumir que esas fortalezas, por sí solas, ya no bastan. La ventaja competitiva está cada vez más en saber combinarlas con datos, validación de demanda y herramientas capaces de reducir incertidumbre y mejorar decisiones.
Ahí estuvo el verdadero valor de la jornada. No solo en reunir voces relevantes, sino en mostrar la tecnología en acción, integrada dentro de un caso práctico y presentada con un formato innovador que logró acercar la innovación al lenguaje real del promotor. Y eso, precisamente, es lo que explica que, ocho ediciones después, Proptech se haya consolidado como una de las citas más importantes del calendario sectorial.












