Objetivo 2026: Proteger las empresas frente a los ciberataques

Sergio Iglesias
Técnico especialista del departamento de ingeniería y empresas
Suevia
Christopher Castro
Responsable de tecnología
Suevia

En España se han registrado durante 2025 más de 45.000 ciberataques diarios, un 35% más que en 2024. Generalmente son automatizados, indiscriminados y aleatorios, y no suelen dirigirse a una empresa o persona en concreto, sino en masa, aprovechando las puertas de entrada que los usuarios dejan en internet. Tras un ataque, los piratas informáticos pueden acceder a nuestros datos y los de nuestros clientes, bloquearnos nuestros sistemas, extorsionarnos, suplantar nuestra identidad, etc. Y las empresas de promoción inmobiliaria y construcción no están exentas de este riesgo. Por todo ello, en el 2026 nuestro objetivo debe ser, de forma prioritaria, protegernos frente a los ciberataques.

¿Qué ocurre tras un ataque ciber? Interrupciones de la producción, datos sensibles comprometidos y la continuidad del negocio puesta en riesgo son las consecuencias más directas. A lo que hay que sumar el impacto económico por inactividad o sanciones. Recordemos que, en 2024, las empresas reportaron un tiempo medio de 7,3 meses en recuperarse de las brechas de ciberseguridad.

Todo ello genera, además, un gran impacto negativo en la confianza de la marca y de la empresa, poniendo en riesgo la competitividad. Y, en consecuencia, el 60% de las pymes que sufren un ciberataque, desaparece 6 meses después.

¿Cómo me ayuda un seguro frente a riesgos cibernéticos en caso de sufrir un ataque?

Estar protegido frente a los daños propios o los que podamos causar frente a terceros es fundamental y no podemos subestimar la posibilidad de que nuestra empresa sea objetivo de un ataque. En este punto, los seguros frente a riesgos cibernéticos cobran especial protagonismo puesto que, en caso de sufrir un ataque, nos garantizan que las consecuencias sean mínimas.

¿Qué coberturas incluye un seguro de ciberseguridad? Las analizamos a continuación:

  • Gestión del ataque: comprobación, detención, notificación al organismo regulador y a terceros, campaña de comunicación o restituir la reputación, borrado de la huella digital, etc.
  • Recuperación de datos, reparación o remplazo de hardware.
  • Responsabilidad civil frente a terceros, frente a organismos públicos.
  • Pérdida de beneficios.
  • Fraude informático.
  • Indemnización a terceros.
  • Gastos de defensa.
  • Gastos por imagen y pago de multas.

En lo relativo a la responsabilidad civil, las coberturas principales responden a la responsabilidad derivada de la violación de la seguridad de la red, de la protección de datos y confidencialidad; la actividad en medios de comunicación digitales; el retraso o falta de notificación a los afectados por una crisis cibernética; y la violación de la seguridad de datos de un proveedor externo de servicios.

De esta forma, los daños son controlables si estamos preparados y protegidos. Algunas de las ventajas que aporta contar con una póliza de este tipo son:

  • Reducción del impacto económico ante un ataque.
  • Acceso a expertos en ciberseguridad.
  • Continuidad del negocio garantizada.
  • Cumplimiento normativo y protección de datos.
  • Tranquilidad para ti y tus clientes.

En definitiva, el seguro frente a riesgos cibernéticos es el respaldo financiero cuando todo lo demás falla, pero no puede sustituir a la prevención. Las buenas prácticas de prevención reducen la probabilidad y el impacto de un incidente grave. Es decir, “el seguro es el bombero, y la prevención es el detector de humo”.

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